Muchas gracias a todos, de nuevo.
Aún no me he puesto en serio con este tema, pues aún me falta mover el torno hasta su ubicación definitiva, ya que todavía estoy con la parte de albañilería (hacerle un par de zapatas de hormigón en condiciones). Todo va leeeennntoooooo.
Pero sí que he estado dándole vueltas y más vueltas y tengo diseñado un freno de disco mecánico (una locura, propia de locos como nosotros). Ya os contaré cuando relmente me ponga manos a la obra. Consistirá en un disco atornillado a la polea de entrada al cabezal (la polea que me hice).
Sobre ese disco actuarán un par de zapatas (aprovecharé las usadas de la moto). Estas zapatas estarán montadas en una especie de balancines bien robustos, montados sobre un pequeño bastidor atornillado al cabezal del torno. Los balancines irán mandados por una especie de cuña y muelles recuperadores. La cuña, cuando se tira de ella, empujará los balancines hacia afuera en su extremo exterior, lo que los cerrará por el lado opuesto, donde empujarán a las zapatas, obligándolas a apretarse sobre el disco, frenándolo. El tirante-cuña irá mandado por una cadena de tirantes y balancines, que irán recorriendo la parte trasera del torno, desde un pedal hasta el tirante-cuña.
Al aflojar el pie sobre el pedal, un muelle obligará al tirante-cuña a retroceder, y un par de pequeños resortes harán lo mismo con las zapatas, retirándolas del disco.
La idea de hacer el freno mecánico (en lugar de eléctrico) es pensando en el "tacto". Seguro que todos los que llevamos moto (y los de coche también, claro) somos capaces de detenerla con rapidez y a la vez precisión en la raya blanca de un semáforo. Y es por "el tacto" de los frenos: regulando la presión que hacemos con la mano sobre la maneta dosificamos perfectamente la frenada.