Afeitarse con una barbera cuando ya tienes práctica no es sólo el apurado tan extremo que se puede conseguir, son las sensaciones que se tienen durante el proceso, es algo para tomarse con calma, sin prisas, el sonido de la hoja al deslizarse por la cara cortando el pelo, el olor de la espuma hecha con un buen jabón de afeitar, la sensación de limpieza y pulcritud que te queda cuando acabas, el ritual del mantenimiento de la navaja, no como con una multihojas que llegas pulsas el dosificador, te embadurnas la cara con una espuma plasticosa que tiene más derivados del petróleo que una refinería, te pasas la maquinilla por la cara y apañao en cinco minutos, yo no quiero afeitarme así.
Sólo llevo unos pocos meses afeitándome con navaja los fines de semana y aún no tengo mucha práctica, pero ya consigo salir del baño sin cortes en la cara, cortes que por lo extremo del filo, apenas dejan una cicatriz perceptible en determinado ángulo con la luz y cierran rápido sin infectarse debido a la propiedades bactericidas del jabón, pero cada ve que me afeito con navaja disfruto como un enano
