Practicando el grabado en semitono (halftone), me puse a hacer dos ejemplares de una composición fotográfica.
A falta de Gravoply u otro material bicapa, utilicé unas placas de metacrilato pintado con "spray". Y tal vez porque en una de ellas la capa de pintura quedó más gruesa, el grabado quedó con una tonalidad mucho más oscura que en la otra.
Tendría que cortar y pintar otra placa, era tarde y lo dejé para el día siguiente.
Y al día siguiente al ver allí la placa (no la había retirado), que ya no valdría para nada, se me ocurrió lo que creí una locura: encendí la máquina, abrí el EMC2, y tras "homear", y compensar el Z en 0.1, pues la V-bit era de 45º, y calculé que los diámetros de apertura al blanco de los distintos tonos aumentaría así en un 30-40%, recargué el archivo y a correrlo.
La verdad es que esperaba un desastre, pues con la más mínima desviación, la imagen se diluiría o se borraría.
Pero mi sorpresa fue que, las 33.708 punciones hechas el día anterior, ahora las repetía exactamente una por una en su sitio.
El resultado fue que quedó igual que la otra.
Aunque me ha satisfecho comprobar la buena respuesta de la máquina, creo que una parte del mérito es del EMC2, pues el Mach3 más de una vez me dejó en la estacada a la hora de reanudar trabajos.
Un fragmento de vídeo dando la segunda pasada:
