Al final los que pudimos asistir a esta mini-quedada eramos pocos pero afortunados. Después de un viaje hecho breve por la grata conversación (y largo por los interminables atascos de una hora punta barcelonesa) Manolo (MIG-29) y yo llegamos a nuestro destino donde nos encontramos con Jordi3sk97, nuestro anfitrión, Miquel y unos amigos suyos. Me temo que no me he quedado con el nombre de sus amigos, pero espero que terminen apuntándose al foro, porque aquí encajarían de maravilla. Uno de estos amigos está en proceso de fabricar un tren de vapor a gran escala y, para ello, precisaba de unos cilindros, hechos en bronce. La colada para estos cilindros nos ocupó mucho del rato que pasamos. También se pretendía hacer unas reproducciones de unas placas en bronce. Aquí se ve a Miquel preparando los moldes para las placas. (Al final, por falta de tiempo, no se llegaron a colar las placas, pero por lo menos fue una oportunidad de ver la preparación del molde.)



Miquel es un artesano que tiene un notable cariño hacía el metal. Mientras él cuidaba del horno y del estado del metal ahí fundiéndose, invitaba que los demás sintiéramos como la escoria se adhiere a la barra y que notáramos como la densidad del metal varia según su calor.


La mezcla de Borax y escoria cristaliza cuando se enfría.

Una vez que el crisol con su carga de bronce estaba a punto el equipo se preparó para la primera colada. Por más que lo vea, no me deja de emocionar como metal se liquida y luego, una vez enfriado, se convierte en otra forma. La mezcla de color, calor, humo y olor es un festín sensorial.





Hubo un poco de derrame de bronce fuera del bebedero.

El alto volumen de bronce en una caja relativamente pequeña hizo que se derramara algo de metal fuera del molde. Esto nos tenía preocupados por el resultado, así que en cuanto se enfriara la arena lo suficiente para poderla manipular se procedió al desmoldeo.

Esto es el momento en él que se ve si la colada ha sido un éxito o para aprender de los errores y volver a intentarlo. En este caso, uno de los cilindros salió perfectamente, mientras el otro sufrió por la caída de algo de arena dentro de lo que sería su base. En principio se podrá arreglar con un poco de trabajo de soplete. Lo siento, pero no se me ocurrió sacar fotos de los cilindros limpiados de arena. (Espero, como he dicho, que su dueño nos contribuya un reportaje sobre la construcción del tren.)



Terminado el bronce, llegó el turno del cobre. En una muestra práctica de como la fundición aprovecha metal que, de otra manera no sería más que pasto de desguace, al crisol cayeron trozos de tubo de fontanería, el bobinado de un motor quemado, etc.






Una vez fundido el cobre parecía casi transparente.

Y otra vez el baile particular de dos hombres, un crisol y un molde.






Tras los varios amagos detallados en otro hilo (
Enlace) Miquel parecía ansioso de ver los resultados de esta última colada.


A falta de una limpieza más contundente, parece que esta vez la tobera ha salido perfectamente, sin vacíos ni defectos obvios. Espero y confío que Miquel nos mantendrá informados del progreso del proyecto.

Como se ha explicado un poco en el hilo arriba citado, la tobera se está haciendo para una llamada "farga catalana". Este tipo de fragua, tradicional en la zona Pirenaica a partir del siglo XVI, empleaba una caída de agua a una camera estanque para generar una presión de aire que sustituía el fuelle de una fragua "convencional". Otra de las particularidades de la catalana y la que nos interesa en este hilo, es que empleaban una tobera de cobre, que aprovechaba la capacidad del metal a disipar el calor, aún en un ambiente mucho más caliente que la temperatura de fusión del cobre. Aquí hay un par de fotos de la farga que Miquel y sus amigos han montado. Primero se ve el suporte dirigible de la tobera:

...y luego el sistema de caída de agua que genera una sorprendente caudal de aire.

Muchas gracias a Miquel y sus amigos para permitirnos disfrutar de una mañana entretenida e informativa.
Saludos