Me disponía yo, tan contento, a actualizar este post cuando he caido en la cuenta que esta restauración empezó ¡¡hace más de dos años!!

Y, al paso que vamos, lo que le queda todavía.
Pero es lo que hay, ni más ni menos. A veces los anhelos van por un lado y la cruda realidad se encarga de demostrar tozudamente que el ritmo no lo imponemos nosotros, sino las circunstancias. Pero ante eso está la paciencia y el disfrutar, no con el fin en sí mismo, sino con el camino que se va recorriendo.
¡Quién me mandaría meterme en obras! Así las cosas, el balance no es del todo malo. Las partes de la máquina que ya están reparadas o restauradas han quedado bastante apañadas, cada día va faltando menos y, lo que no es menos importante, de momento ni sobran ni faltan piezas. Espero poder sacar alguna viruta con el Cumbre antes de jubilarme

Entre tanto, estos días le ha tocado el turno al motor. Una buena limpieza, cambio de rodamientos y como nuevo. Es un AEG hecho para durar una eternidad:

Aquí estoy sacando la tapa de delante con el extractor (en casa la hora de la siesta es sagrada, nada de martillo, aunque sea de nylon):

Y aquí un detalle del rotor:

Después de una buena limpieza, parece otro peeero no se que me ha hecho hoy mi querida ranita que me ha perdido las fotos del después. Habrá que repetirlas, y de paso le haré alguna al animalico de cuerpo entero, que ya va pareciendo un torno de verdad y no un montón de piezas pintadas de azul

Hasta la próxima...
Saludos.-