Me paso al otro lado (el tuyo) para contarte una experiencia que me pasó y a lo mejor te sirve para algo.
El año pasado, donde yo trabajaba compraron una máquina MIG MAG de las más tecnológicas que he visto. No era excesivamente potente, pero era portátil, toda digital y el precio no bajaba de los 3000 eurillos. La marca no la digo, pero era una marca de calidad reconocida.
El caso es que el vendedor en lugar de enviárnosla y ya está tuvo la deferencia de mandar a un técnico de la casa para que nos diera el curso de introducción, ya que no es un tipo de máquina a la que está habituado un operario medio. El hombre nos alabó todas sus bondades y nos dijo que el aparato en cuestión lleva unas tablas cargadas en la memoria fruto de años de investigación en los laboratorios del fabricante que permiten la soldadura de cualquier material (dentro de sus posibilidades) a la primera y sin hacer ajustes manuales. También nos dijo que esas tablas son secretas y el fabricante había empleado años en desarrollarlas y "pulirlas".
La máquina, en su pantalla permitía seleccionar tipo de gas, polaridad, composición del hilo, diámetro del hilo, composición de la chapa a soldar y espesor de la chapa a soldar, y en función de todo esto, la máquina decidía corriente, tensión, velocidad del hilo, pregas, postgas, pulsación del arco e incluso doble pulsación (un maquinón, todo hay que decirlo).
El caso es que cogimos una chapa, la medimos con el pie de rey, la pusimos "a tope" en horizontal, sin ninguna dificultad añadida, ajustamos toda la película, empezó el hombre a soldar y aquello no iba "ni para atrás"... la máquina no conseguía fundir correctamente. La contestación del hombre fue "bueno, si le falta fuerza pondremos que la chapa es de 8 mm. en lugar de 6 mm y la máquina le dará más potencia".
El resultado fue muy bueno, pero claro, uno se queda pensando para que sirve tanta tabla, tanto ensayo en sus laboratorios y tanto rollo si luego hay que falsear el espesor de la chapa para que la máquina funcione.
Otra cosa curiosa es que después de todo el tema de programación había un selector con el que el soldador podía seleccionar un 20% la potencia arriba o abajo de la que decidía la máquina, en función de sus preferencias.
La moraleja es... si la máquina que se supone que han ajustado en los laboratorios del fabricante, con todo tipo de parámetros, no da con la configuración a la primera y encima permite variar +-20% sin ninguna vergüenza... eso quiere decir que no es tan facil, que no se puede dejar algo fijo y ya está.
Espero que esta experiencia te sirva, como mínimo como anécdota que contar.
Un saludo.
Jorge "aalbea"