Vikingo.
Si te refieres a un trozo metálico de sodio como podría ser de hierro, ya te digo yo que no lo vas a ver en ningún sitio. Salvo que te fueses a una droguería solvente donde pudieras comprarlo. En ese caso, te venderían un trozo de este semimetal en un bote lleno de petróleo, para evitar que entrase en contacto con el vapor de agua ambiental, cosa que haría que instantáneamente se le formase una costra de óxido.
Pero como tu pregunta es “sodio metálico”, encontrarlo suelto por ahí no va a ser posible. Piensa que algo tan reactivo es, por definición, muy inestable, y en la Naturaleza todo tiende a la estabilidad. Al igual que una peonza bailando es mucho más inestable que parada, el sodio (y todos sus primos), al ser tan reactivos, alcanzan ese equilibrio reaccionando rápidamente y convirtiéndose en algo estable. Imagina por un momento que el agua, la madera o el aire, fuesen superreactivos. No tendrían cabida en este entorno que nosotros conocemos. Acabarían reaccionando hasta transformarse en otro producto diferente pero mucho más estable, que sería el nosotros conoceríamos.
Y si tu pregunta era que dónde podemos encontrar compuestos combinados que contengan sodio, pues mira, el más inmediato es la sal de la cocina. Luego, a lo mejor, es el carbonato sódico, que fíjate si será estable, que hay montañas enteras de él, en forma de mineral llamado calcita, y en forma de sulfato sódico en eso que conocemos como yeso (del cual también hay montañas enteras). Y también en el bicarbonato, que usamos como neutralizador de ácidos en nuestro estómago. El sodio, paradójicamente a lo que es en estado elemental, combinado es super estable.
Y si abrieses una lámpara de esas que te dice Mac que iluminan nuestras calles, al instante el vapor de sodio que contienen, se oxidaría para transformarse en el óxido e hidróxido correspondiente. Si lo haces, como siempre, cuidadín, jejeje. Yo he abierto otras, pero esas no.
Y por último, si deseases sintetizar sodio puro en tu casa, tendrías que coger sal de cocina, fundirla casi a 1000 grados en un crisol de níquel, meter un ánodo y un cátodo resistentes al calor y a la corrosión, pasar una corriente de unos 4,7 voltios (creo recordar) para conseguir, mediante electrólisis, separar el cloro y el sodio. Y una vez conseguido eso (¡¡casi na!!), ver cómo serías capaz de recoger ambos dos para tratarlos antes de que volviesen a reaccionar, entre ellos o con el entorno, jejeje. Ya te digo yo que no es fácil, pero seguro que sí entretenido.
Un saludo.