Pues resulta que para un invento de los míos, necesito una fresa que pueda hacer colas de milano. Y he pensado en probar a ver si soy capaz de hacérmela yo. La idea es hacer una fresa de un solo filo, pues las de varios requieren un afilado de precisión y, de momento, no puedo garantizarlo.
He partido de un trozo de barra redonda, de 40mm:

Empiezo haciéndole el mango. Como quiero que me quede bien, en el torno lo cilindro hasta un diámetro unas centésimas superior a los 20mm, que es el diámetro de la pinza mayor que tengo.
En los últimos milímetros de la izquierda le quito una décima más, para tener desahogo. Luego monto la rectificadora y le quito poco a poco, y controlando continuamente, las centésimas que sobran:

Hasta dejarlo clavadito a 20,00:

Luego, girando el charriot 35 grados, le hago la parte cónica, de forma que el ángulo de las colas de milano quede de 55 grados:

He escogido 55 grados, que no es ni los 45 ni los 60 habituales, pero es el que más me gusta y el que tienen las de los carros de mi torno (y los de la fresadora son de 50). Bueno, para gustos los colores.
Y tronzo la pieza:

Lo de tener freno es una gozada. Para una operación como esta, da una tranquilidad tremenda el hacerlo con el pie encima del freno. Así, al menor indicio de enganchón, frenada en seco.
Con
la parte sobrante, me preparo una especie de pinza para coger la fresa en la mordaza con la suficiente seguridad y firmeza, evitando el marcar su mango. Primero le hago un taladro que mandrino hasta los 20 mm o alguna centésima más. Luego le hago cuatro planos:

Y finalmente una ranura en uno de ellos, a lo bestia, con una radial. El resultado es:

Monto la fresa en la pinza y esta en la mordaza, subida en su base giratoria. La giro 25 grados y hago el recorte en el que irá la plaquita triangular. Y es que tengo unas cuantas plaquitas triangulares de las de 22 mm de lado. Todas usadas, pero aprovechables. Queda así:

Luego monto el portabrocas y, colocando la plaquita en su sitio, sitúo la broca de 4,2 mm de forma que el taladro para el tornillo de sujeción quede un pelín más cerca del costado, de forma que cuando se meta el tornillo, apriete fuerte la plaquita contra el costado. Todo esto lo hice más o menos a ojímetro, pero quedó de más de bien, como comprobé luego:

Y, con una fresa de 12, le hice en dicho costado un desahogo, de forma que cuando se ponga la plaquita, apoye en las zonas extremas del costado y no en la zona central, para conseguir mayor rigidez frente al giro en su plano:

Rosco el taladro, a M-5

Lo avellano un poquito y repaso, con una lima triangular y con todo cuidado, la arista del recorte, de forma que en la esquina quede un cierto desahogo:

Luego, para el afilado de la plaquita, me preparo una especie de regla, haciéndole un pequeño rebajo, de unos 2 mm de altura y 30 de anchura, a una tira de pletina de 40x10, de forma que quede un pequeño talón:

Y así, atornillando la plaquita a esta regla, la puedo afilar, colocando la regla delante de la muela de carburo de silicio del esmeril y haciendo que apoye su talón en las dos bandejitas de apoyo de las muelas. Así, deslizando la regla a izquierda y derecha, pero de forma que siempre esté tocando su talón a las dos bandejas, se mueve en línea recta, como la mesa de una fresadora sobre sus guías.
Ajustando a ojo y con todo cuidado la posición de estas bandejitas, tanto en profundidad como en ángulo en el plano vertical, consigo un afilado perfectamente recto y con el ángulo que quiero:

En la regla he marcado unas líneas de referencia, una a 60 grados y otra a 65, pues uno de los lados de la plaquita lo recorto 5 grados, de forma que al final queda un triángulo un poco raro, con un ángulo de 55 grados (el de la esquina), otro de 60 (el de arriba) y el tercero de 65 (el del centro de la base).
De esta forma consigo hacer bien los dos filos: el de la base y el del borde inclinado. Para destalonar este, que como el diámetro de la fresa está entre los 20 y unos 42 mm, es muy importante, monto la plaquita atornillada en un recorte normal de pletina y hago ese destalonado a pulso, con cuidado de no llegar nunca al borde del filo principal:

Y también hago a mano el redondeado de la esquina, que dejo con un radio de algo menos de medio milímetro
Finalmente, cuando parece que ha quedado bien

Monto la plaquita en la fresa, aprieto bien el tornillo, recorto y repaso la parte que sobresale por detrás y fresa terminada. Y vamos a probarla. Preparo un taco de pletina de 40x20, le hago un rebaje con una fresa recta y llega el turno de la fresa nueva:

Y empiezo a dar pasadas con ella. Empiezo con pasadas de 1mm, a 900 rpm y un avance de 31,5mm por minuto. En las últimas pasadas, mucho más violentas según va aumentando la anchura del corte, voy haciéndolas más finas: 0,5 mm y al final unos 0,3mm. Pero va bien:

Es cierto que es un fresado un tanto violento, porque entra todo el filo a la vez, a diferencia de lo que ocurre en una fresa con filos helicoidales, que entran progresivamente. Por ello cada tajada, aunque el avance sea muy lento, de unas 3 centésimas por corte, se oye como un fuerte golpe. Parece como si tengo en marcha un martillo neumático. Pero la cola de milano se va haciendo y los filos parece que aguantan bien.
El resultado final:

Espero que os haya gustado.