El templado de piezas de metal es un arte, en el cual para llevarlo a buen término hay que tener en cuenta multitud de parámetros, en función de la calidad del acero a templar, el tipo de líquido refrigerante a emplear y algo muy importante de lo que los aficionados nos solemos olvidar, el posterior tratamiento de revenido, por lo tanto estoy con el compañero Jubilado, en lo de que no hay que confundir a la gente, una cosa es que hayamos templado alguna vez una pieza usando "coca cola" y nos haya salido bien y otra cosa muy distinta es haber empleado el método adecuado para conseguir la dureza necesaria a los fines requeridos.
¿De donde aprenden las personas a hacer algo que no saben? pues de las personas que tienen más experiencia que ellos y si no tenemos a alguien con más experiencia que nosotros a nuestro lado, pues lo mejor es recurrir a los libros, hoy día es muy fácil encontrar literatura de profesionales que han dejado su experiencia para que sirva a los neófitos que queremos aprender...
Actualmente estoy leyendo un libro de Tubal Cain, que se llama Endurecimiento, revenido y tratamiento térmico, (libro que recomiendo al compañero Juan91Diego); por lo tanto, los comentarios que voy a verter a continuación sobre el proceso de templado, no son míos, sino del autor del libro...
Dicel el autor del libro, que tradicionalmente, se han utilizado principalmente tres tipos de soluciones para enfriar las piezas templadas, El agua, la salmuera (que es una disolución de aprox. un 10% de sal en agua) y el aceite.
Si bien hay poca diferencia entre el poder de las soluciones mencionadas anteriormente a la hora de bajar la temperatura de la piezas hasta los 350-400 grados (el agua tarda unos 3,5 segundos en bajar la pieza a esa temperatura frente a los aprox. 5 segundos que tarda el aceite) si que la diferencia se dispara a la hora de conseguir bajar la pieza por debajo de esa temperatura, ya que el aceite retrasa mucho más la bajada de esa temperatura y por lo tanto la dureza que se conseguirá en la pieza, ya que afecta a la formación de Perlita y su posterior transformación en Martensita (o algo así jajaja).
Sin querer extenderme mucho, diré que el resultado del temple va a cambiar en función del líquido que se vaya a usar y por supuesto también en la calidad del acero que se vaya a emplear y del uso que se le vaya a dar, de tal manera que hay algunos tipos de acero, que por su contenido en carbono u otras aleaciones hay que templarlos en una u otra solución.
Si nos centramos en el aceite, como solución para el temple, el autor del libro recomienda que sólamente se use aceite específico de temple, para conseguir los mejores resultados posibles y en caso de que no sea posible conseguirlo, que se emplee aceite para cajas de engranajes de viscosidad SAE 10-20.
¿Por que el autor no recomienda que se use aceite para motores de coches? pues por que el aceite para motores, lleva una serie de aditivos en la composición del aceite y considera que no da unos resultados óptimos para el temple. Lógicamente si no tenemos nada mejor a mano, o si no nos queremos gastar dinero en aceite de temple o si sólo vamos a templar esporadicamente alguna pieza, pues lo podemos usar, pero teniendo en cuenta que puede que no se vaya a lograr aprovechar todas las ventajas del tipo de acero a templar o que los resultados obtenidos sean distintos que si empleamos un aceite especial para temple.
El autor del libro no recomienda "BAJO NINGÚN CONCEPTO" el uso de aceite de motor usado para templar piezas, por dos motivos:
1º y el más importante; ¡¡POR SEGURIDAD!! Ojo que estamos hablando de manejar piezas de metal incandescentes y tratamientos térmicos, por lo tanto uso de material de protección acorde al trabajo que estamos haciendo, que no nos pase lo que al compañero Martí-Llorca. El aceite de motor usado ha sido alterado por el uso, ha perdido gran parte de sus propiedades lubricantes y ahora en su composición hay restos de combustible, gases etc, por lo que hay muchas posibilidades de que al introducir un cuerpo incandescente, se produzca la combustión del aceite y aparezcan llamas, más o menos intensas (lo que le pasó al compañero Martí-Llorca). Otro dato importante a la hora de templar piezas, es que el recipiente y la cantidad de líquido refrigerante tiene que ser acorde al tamaño de la pieza, nada de piezas grandes en recipientes pequeños.
2º. Con el uso, el aceite de motor ha perdido las propiedades originales que tenía, por lo tanto va a afectar negativamente en la dureza, la tenacidad, la fragilidad etc de la pieza templada.
Ahora ya cada cual, que utilice el método que le venga en gana, quienes opinen que para aficionados se puede templar una pieza en "coca-cola" que usen la "coca-cola", pero que al menos sepan que hay otras formas más idóneas de hacer las cosas.
Un saludo.