Hola. Ya comenté que
quería comprarme una fresadora.
De hecho ya me había decididido por
esta, pero para lo del motor trifásico estuve dudando entre ponerle un variador de frecuencia o decidirme por poner trifásico en mi local-taller. Al final opté por esto último (aunque me va a salir por un pico).
Lo cierto es que en una tarde en que José Luis (fronch en metalafición) me trajo unas bolsas con arena y cemento para recibir la arqueta del pozo para la toma de tierra que conseguí excavar con el
comepiedras, cuando volvíamos al local con las bolsas, vimos que había un señor asomado a él, curioseando en su interior, pues había dejado yo la puerta abierta.
¿Quería algo? le dije en un tono más bien cortante. ¡No, nada!, es que yo tengo un torno igual que ese (señalando el mío). ¡Ah, pues pase y mírelo! (yo un poco arrepentido). Pasó y me dijo: pero yo le tengo puesto un dial aquí que me da más precisión en el control del avance (señalando el volante de avance del carro) y tengo este volante graduado y aquí le he puesto ... (y en un momento nos contó varias modificaciones, todas muy curiosas).
Enseguida nos dimos cuenta de que el señor sabía muy bien de lo que hablaba. Yo le enseñé uno de mis inventos (una escopleadora de madera) que le encantó. Total que le dije: pues me cambio de ropa (estaba yo con un buzo) y salimos a tomarnos unas jarras de cerveza y charlamos.
Y enseguida estábamos en la terraza del bar de la esquina tomando unas jarras y él (Paco Caballero se llama), contándonos su vida (apasionante, con la que abriré otro post). Entre otras cosas nos comentó que, tras cinco años de haberse jubilado (ahora tiene 70), tiene que ir vendiendo las máquinas de su taller, "aunque sin prisas, puesto que ahora es muy mal momento, por la crisis". Yo le había comentado antes que andaba tras comprarme una fresadora para metal.
Tras las jarras le acompañamos gustosos a su taller, que más es una catedral de la máquina herramienta: cinco fresadoras, cuatro tornos, una mortajadora, cuatro talladoras de engranajes, varias afiladoras y muchas máquinas más, muchas de ellas inventadas y construidas por él mismo. Y casi todas desmontadas, revisadas, ajustadas y modificadas por él. Y todas cuidadas y mimadas con un esmero de virtuoso. Vamos, un lugar para babear hasta la deshidratación.
Entre ellas me señaló una fresadora de Nicolás Correa (la más pequeña de las que tenía) y me dijo: esta te vendría bien a tí. Ya pero ni por dinero ni por sitio, le dije yo. Yo me conformo con bastante menos. Pero sólo por curiosidad, ¿por cuánto la venderías?. Me miró, pensó y me dio una cifra. Me recorrió rápido un escalofrío y en milisegundos me dije "ahora o nunca". Con el precio podía y con el sitio, enseguida decidí que la enorme mesa de dibujo de mi taller por cachavas subía a casa. Todo solucionado. ¡Vale! Pues para mí. Con ella venía el cabezal universal, una luneta, un cabezal divisor, el contrapunto, un cabezal mortajador y un plato de planear.
Esto fue a finales de junio. Me dijo que en unos días se iba con la familia un mes a Torrevieja y que no volvía hasta el 27 de julio. Al día siguiente le llamo y le digo que le entrego una señal. Así fue. Y tras un mes de espera (que se me hizo larguísimo) rematamos la venta. Por fin hoy hemos ido a por ella y ya tras un breve viaje en furgoneta (su taller está a 750 metros de mi local), ya está en mi taller. Gracias a la ayuda de José Luis y otro vecino (Ángel) la hemos conseguido meter dentro, subida en una traspaleta y superando un escalón de 15 cm, gracias a una rampa que he montado estos días de atrás.
Estoy agotado pero más contento que un niño en reyes.
Van algunas fotos:
Paco Caballero con la fresadora que le he comprado:

Cabezal divisor, contrapunto, luneta, cabezal mortajador y fresa de planear:

A la izquierda, la mesa, en posición invertida, descansando sobre un par de sillas de ruedas.
Al fondo, mi menda, replanteando la ubicación de la máquina, de acuerdo con los planos proporcionados por la oficina técnica:

La rampa desmontable que he preparado, gracias a la cual ha sido posible subir la fresadora en una traspaleta:

José Luis y Ángel maniobrando la traspaleta:
