Me parece una excelente idea, hay que estar orgulloso de los aciertos, pero hay que reconocer el mérito de los fracasos, por que nos ayudan a aprender más que los aciertos, sobre todo nos enseñan cómo no se deben hacer las cosas.
Lástima que no tenga fotos del proceso que llevó a mi gran fracaso.
Pero bueno, creo que describiéndolo se puede aprender también.
Todos conocéis mi afición a la astronomía, en especial a la astrofotografía.
Pues bien, empezando en ella, decidí modificar una cámara réflex digital para adecuarla al uso en ésta disciplina, la modificación sería en tres fases, modificación óptica, refrigeración y optimización electrónica
La modificación óptica consiste en sustituir el filtro de paso bajo que llevan todas las cámaras digitales delante del sensor a fin de permitir que éste capte mejor la banda del rojo lejano y el infrarrojo cercano, ésta modificación consiste en desmontar toda la cámara hasta llegar al sensor, sustituir el filtro y volver a montar todo sin que sobre más pieza que el filtro sustituido, de momento, hasta aquí todo bien, en unas pocas horas, la cámara era capaz de ver el calor de un soldador de estaño como si fuese luz visible.
La refrigeración consiste en enfriar el sensor a fin de captar más detalle en el infrarrojo cercano y reducir el ruido térmico que se produce en las tomas de larga exposición, otra vez a desmontar la cámara, en éste caso había que llevar un dedo frío desde el exterior de la cámara hasta la parte trasera del sensor, y dicho dedo frío, sería enfriado por un módulo peltier, cuyo lado caliente sería refrigerado por un disipador y un ventilador, para evitar la condensación, un pequeño circuito calefactor introduciría aire templado en la parte delantera del sensor ya que en las primeras pruebas, llegué a unos extremos de temperatura en los cuales el CO
2 del aire se condensaba como escarcha sobre el sensor (llegué a los -75º C) amén de la humedad ambiente que también contribuía a la escarcha, la segunda fase fué también un éxito a cambio de sacrificar unos grados de frío sobre el sensor (llegué a picos de -52º C) así que me animé para la tercera fase.
La tercera fase consistía en modificar la electrónica del sensor para eliminar un defecto en las imágenes de larga exposición, dicho defecto consiste en una mancha de color púrpura en una esquina de la imagen, producida por un componente interno del sensor, la modificación consiste en emular ese componente con un circuito externo y puentear el componente interno, y ahí vino mi fracaso, todo marchaba perfectamente hasta que en la etapa final de la modificación cometí un error en las soldaduras (minúsculas por cierto) y provoqué un corto entre dos patillas del sensor, al probar la cámara, el sensor murió

después de averiguar el precio de un sensor de recambio, decidí dar por fallecida a la cámara y tomarme el fracaso como una inversión en I+D para la siguiente cámara, ya que durante el proceso de las tres modificaciones aprendí muchísimo sobre el funcionamiento de la cámara, su mecánica interna y sus problemas.
A día de hoy tengo otra cámara con la primera fase realizada, la segunda está esperando que concluya con otro proyecto que tengo en marcha y la tercera no será necesaria, ya que ésta generación ha solucionado en fábrica el problema que pretendía solucionar yo con la tercera fase.
Mucha gente me ha dicho que menudo palo tuvo que ser haber conseguido todo aquello y perderlo por un fallo tonto como hacer mal una soldadura, y si, lo admito, en el momento fue un palo de tres pares, pero después de unos días de cabezazos contra las paredes, recordé lo que se dice de Thomas A. Edison, cuando inventó la bombilla, según el, no tuvo 1000 fracasos a la hora de construir una bombilla, si no que aprendió 1000 formas diferentes de cómo no hacer una bombilla.
Ahora mismo, me tomo las cosas con más calma pienso mucho las cosas antes de hacerlas y si puedo, antes de hacer lo definitivo, hago prototipos de bajo coste para ver cómo funciona, y una vez que he visto que es viable, me lanzo a hacer las pieza definitiva, una lección algo cara (sobre los 400 euros entre cámara de segunda mano y componentes) pero creo que si extrapolo el coste a lo largo de los años que me quedan por delante, sale barato.
Así que ánimo, enseñad vuestros fallos y lo que habéis aprendido de ellos
