Hola. Pues ahí van unas fotos. Anoche no puse más que una porque estaba completamente agotado.
En esta primera, tal como lo vi, en la tienda donde lo tenían:

Aquí ayer cuando llegamos a por él. Es evidente que lo habían limpiado cuidadosamente. Todo un detalle. A la izquierda, en un par de cajas, los accesorios: un punto y un portabrocas para el contrapunto, las dos lunetas, las ruedas dentadas de recambio para la lira de roscas-avances, varios portaherramientas, cuchillas varias e incluso una bolsita con unas cincuenta pastillas de metal duro. La foto la hice tras desmontarle los volantes del carro, para evitar salientes.

Subiéndolo al camión. Antes quité también la tapa de los engranajes, que sobresalía bastante. Verlo así, suspendido en el aire, la verdad es que acojonaba.

Ya quieto en el camión, mientras era atado.

El pájaro ya está en el nido

Para meterlo dentro con cierta seguridad, había preparado la tarde anterior unos listones muy fuertes de haya, para atornillarlos en las patas, como se ve. Esto les da más ancho, lo que permitió mejor asiento sobre las transpaletas, así como mayor seguridad frente al vuelco, lo que resulta más probable de lo que parece. De hecho, tal como está en esta última foto, es mucho más inestable de lo que parece, pues si se le empuja un poco, se nota enseguida que está como flotando, bamboleándose como un flan.
Pero bueno, todo salió bien. En principio estábamos solo el chofer del camión y yo y era más que evidente que así resultaría imposible subirlo, a pesar de la rampa. Yo tenía previsto acercarme al bar de la esquina a pedir ayuda a los que estuviesen, pero no fue necesario, pues sin decir nada a nadie, se llenó de curiosos (la descarga del bicho imponía) y enseguida se apuntaron muchos: "¿Os echamos una mano?" Sí, muchas gracias. Parecíamos los del anuncio ese de uno que quiere levantar la persiana metálica y se le agarrota y rápidamente aparecen ayudantes. Así da gusto.
Luego, tras cenar tranquilamente, volvimos mi hija y yo y maniobrando con las traspaletas y con diversos calzos, al final lo dejamos en la posición que yo quería, paralela a la que será definitiva, bien asegurado sobre los listones que se ven y estos sobre otros calzos tan fuertes como ellos, ya directamente sobre el suelo, en una posición perfectamente estable.
En los próximos días, con más calma, seguramente le prepararé una buena cimentación, quitando los azulejos del suelo en dos rectángulos de tamaño algo mayor que las patas, retirando también el terrazo que hay debajo y quitando la capa de mortero de unos 6-8 cm que hay bajo el terrazo (malo es decir poco), hasta llegar a la solera de hormigón, que ese sí que es fuerte, como comprobé cuando hice el pozo para la toma de tierra. Encima de la solera prepararé un par de zapatas de hormigón de unos 60 x 50 x 10 cm, sobre la que descansará como debe, asegurado a ellas con ocho espárragos, coincidiendo con los taladros de las esquinas de las patas. Pero con calma.
Por cierto, que la cosa tuvo su emoción, como en las películas. La tarde anterior había preparado unos tornillos barraqueros de 8 mm para atornillar los listones que iban a ir bajo las patas, con sus buenas arandelas. Pero al irlos a usar, comprobé que se quedaban cortos, pues había estimado mal la altura de los taladros de las esquinas. Busqué otros, pero o eran más cortos o demasiado largos. Y no era cosa de ponerse a tornear unos casquillos con el torno dando el cante en medio de la acera. Así que cogí los más largos y los corté en la tronzadora de disco abrasivo y les hice lo justo de punta en la esmeriladora. El chófer miraba como diciendo: aquí nos dan las uvas. Pero fue cosa de un par de minutos. Luego con la llave de carraca quedaron los listones fuertemente atornillados en un momento.
También, a la hora de subir la rampa, con la ayuda de todos los voluntarios, hubo un momento en que fue necesario abortar, pues el que pilotaba la transpaleta trasera no era muy fino y la iba a subir con los rodillos de una pata que se iban a salir por fuera de la rampa. Menuda catástrofe se hubiese preparado. Así que cogí yo los mandos y terminó entrando sin tropezar con el marco de la puerta. Ya dentro, como se ve en la foto, quedó totalmente atravesado, pero enseguida lo aseguré con calzos por todos los sitios.