Hola:
Lo malo de todo esto, es que el hecho de trabajar con una máquina, sean tornos, grúas, o cualquier máquina industrial, la rutina lleva de forma casi inevitable a la confianza y a la pérdida de la noción del peligro. Y lo peor es que no hay necesidad de cometer ninguna cafrada para sufrir un accidente.
Hace un par de semanas, a un compañero con el que yo hacía relevo le cayeron encima más de 300kg y entre otras lesiones, perdió una pierna y le tuvieron que reimplantar un brazo.
Es triste que sean cosas como esta las que a veces nos lo recuerdan, pero es importante tenerlo presente; con las máquinas, confianza cero.
Un saludo.