Bueno, por fin ya hice el
freno del tornoY tras ello, por fin he podido abordar un tema que tenía pendiente desde que lo compré.
Resulta que el soporte del volante del carro transversal estaba roto. Y aún así ha estado funcionando. En precario, pero funcionando, pues aunque la misión de esta pieza es sujetar el husillo del carro y hacer de tope doble para el mismo (impidiendo el movimiento del husillo hacia el frente o hacia el fondo), lo cierto es que ha sido el husillo el que ha sujetado todo este tiempo al soporte. Y de una forma u otra se podía accionar el volante y hacer avanzar o retroceder al carro. Malamente, pero funcioba.
La rotura del soporte está dentro y no se ve. De hecho este es el aspecto que tenía:

Pero al manejar el volante, se notaba que algo estaba mal. Muy mal. Y al desmontarlo se ve el problema. El soporte del husillo, que sale del carro en voladizo hasta el volante, está roto:

Y evidentemente, así no podía quedarse.
Dándole vueltas a cómo solucionarlo, al final me decidí por hacer una chapucilla. En lugar de hacer la pieza nueva completa, lo que implicaba un taladro de precisión, de 15mm y bastante largo (unos 116 mm), me decanté por hacer una algo más sencilla, y aprovechar la parte buena de la existente, que quedará dentro de la nueva y atornillada a ella.
Empecé cortando un trozo de barra redonda de 70 mm de diámetro:

Para hacer la rosca macho, el problema es que no se puede comprobar con la hembra (pues es el propio carro transversal) sin desmontar la pieza del plato y, claro, una vez desmontada, adiós. Ya no vale montarla de nuevo.
Así que empecé por hacer una rosca hembra, en una pieza inservible que tenía por ahí, comprobándola con la rosca macho de la pieza rota. La idea es usar esta rosca hembra nueva para comprobar la rosca macho de la pieza nueva.
Como para hacerla no puedo usar el carro transversal, pues la rosca macho con la que la tengo que ajustar forma parte del soporte del volante, lo soluciono inmovilizando el carro transversal, apretando los tornillos de ajuste de su regleta y trabajando solo con el charriot.
Aprovecho para inclinarlo a 62,5 grados (90 menos la mitad de los 55 de la rosca, que es Witworth) y así la cuchilla corta solo un flanco, avanzando paralelo al otro:

Compruebo el ajuste con la rosca macho de la pieza rota:

Y vamos con la pieza nueva. Algunas operaciones iniciales, de cilindrado, taladrado de un agujero central:

Preparación para la rosca:

Y rosca ya hecha. ¡Qué bien me ha venido para esto el freno! Sin él, sería medio imposible.

Comprobándola con la hembra anterior:

En la misma estacada hago el mandrinado, a 15 mm (y un par de centésimas más) de la zona derecha, la que va roscada. El resto de la pieza tendrá un diámetro interior bastante mayor, pues dentro encajará la pieza antigua. De esto se me pasó hacer foto.
Ahora toca darle la vuelta y hacer el mandrinado interior en el que encajará la pieza antigua, una vez que la recorte un poco.
Pero para que me quede bien alineado ese mandrinado con la rosca ya hecha y el otro mandrinado, no me fio de la alineación que consiga con el plato de tres garras. Así que no me la juego y, ni corto ni perezoso, cojo otra pieza de las muchas que tengo por el taller, y preparo otra rosca hembra, con la idea de que, una vez hecha y, sin desmontarla del plato, sirva de soporte para la pieza nueva, mientras le hago a esta el mandrinado y todas las demás operaciones (acabado del cilindrado, refrentado de la cara derecha, cilindrado del diámetro mayor, etc. La nueva rosca hembra:

Y ya monto en ella la pieza nueva, termino los cilindrados, le hago el mandrinado interior en el que encajará la pieza antigua y, para que quede fino, le hago un pequeño desahogo en los mm finales (un poco más de diámetro en ellos) y uso la "rectificadora de interiores" que me preparé para el mandrinado de las garras del plato y con ella termino dicho mandrinado, que me queda suave, suave:

Comprobándolo continuamente con un alexómetro. Aprovecho que tengo la rectificadora puesta para rectificar también el refrentado frontal:

Y vamos con la pieza antigua. La coloco en el plato:

y recorto la parte próxima a la rotura:

Como es una pieza de fundición, su superficie cilíndrica exterior no es de precisión y, según comprobé, no era perfectamente concéntrica con el taladro en que va el husillo. Como es habitual en estos casos, los mecanizados sí que son precisos, pero las superficies que no tienen uso mecánico se quedan tal cual salen de la fundición. Así que para que quede bien centrada y alineada, me preparo un mandril a base de ir rectificando un eje puesto en el plato, con una rosca M-10 en el extremo:

hasta conseguir que la pieza vieja ajuste bien en él:

para a continuación, sin retirar el mandril del plato, colocar la pieza vieja en él y terminar de mecanizarla, cilindrando su superficie cilíndrica de menor diámetro (la que irá dentro de la pieza nueva) y refrentando la cara de la izquierda:

Así consigo que, en la medida de lo posible, la superficie cilíndrica sea concéntrica con el taladro central en el que irá el husillo. De esta manera, con suerte, quedará todo bien alineado y centrado.
Bien. Llega el momento de montarlo todo y comprobar si queda o no bien. Al montar la pieza vieja dentro de la nueva encaja perfectamente y aparentemente han quedado bien centradas y alineadas:

Lo que se confirma al probarlas ambas sobre el husillo, pues todo encaja justito y suave. Perfecto. Lo más difícil está hecho y ha salido bien. Fenómeno.
Le hago unos pequeños planos a la pieza para poderla apretar con una lleve fija de 36.
Pero al roscar ya la pieza nueva en el carro y colocar encajada a ella la antigua, compruebé, horrorizado, que el husillo estaba algo bastante doblado. Hasta entonces no había reparado en ello, pues como el propia soporte estaba roto, al mover el volante sí que se notaba que se bamboleaba todo el conjunto a un lado y otro, pero pensé que era por falta de sujeción. Pero no, el jod... husillo estaba bastante doblado, seguramente por algún buen golpe, posiblemente el mismo que rompió el soporte.
Bueno, pues así no se puede quedar, porque como ahora el soporte es bien fuerte, el husillo doblado quedará forzado dentro de él. ¡Que desastre!
Así que tras pensármelo y hacer comprobaciones con el comparador (el extremo del husillo oscilaba casi un mm), decido que toca hacer el animal e intentar desdoblarlo in situ (el husillo no se puede desmontar sin mover el torno o desmontar todo el carro principal, lo que es una movida). Primero lo intento con un tubo que uso para apretar la llave del plato:

Imposible. Aunque el husillo en la zona doblada solo tiene 15 mm de diámetro, resulta ser muy fuerte.
Toca hacar MÁS el animal...
Cojo un tramo largo de barra calibrada de 25 y le hago en un extremo un taladro de 15 mm suficientemente largo para alojar el tramo exterior del husillo. Y a remar con él:

Ahora sí que cede. Con infinito cuidado, voy doblando y comprobando con el comparador. A veces me quedo corto y a doblar más. A veces me paso y a desdoblar. Al final consigo dejarlo con solo unas pocas centésimas de oscilación entre posiciones extremas:

y

Demasiado bien. Ha habido suerte.
Bueno, ahora tocan los remates.
Recorte de la parte superior de la pieza, para no quitar recorrido al carro:

Taladros y alojamientos para los tornillos que sujetarán la pieza vieja a la nueva:

Y a probarlo todo en su sitio:

Para dejar bien centrado un taladro de engrase que queda coincidiendo con el tornillo que sujeta la tapita del engranaje, preparo un casquillo sacrificando un tornillo M-8 que coincide en rosca con el tornillo original. Con él, inicio a mano el taladro en la pieza nueva, para que quede bien alineado, pues en ella deberá encajar la punta del tornillo:

Termino este taladro fino (4 mm) fuera, ayudándome con un bloque en V de alta precisión. Y lo ensancho en su parte superior, para que pueda entrar el tornillo:

Un pequelo canal, hecho a mano, con una lima de cola de ratón, para el engrase, imitando el que tenía la pieza original:

Otro taladro para el engrasador:

Y montaje final del soporte

y del volante

Resultado final:

Ahora el funcionamiento del volante es infinitamente mejor. Va todo mucho más suave y más seguro. Y espero que la precisión de los cilindrados también lo sea.
Bueno, no todo es perfecto. Cuando refrenté la pieza antigua, seguramente por ser muy conservador, refrenté un poco de más y me quedó el conjunto con una holgura excesiva (más de dos décimas), Pero evidentemente esto tiene remedio. Unos días más tarde lo solucioné preparando un suplemento con una lámina de plástico del espesor adecuado (unas 23 centésimas) que dejo bien apretada entre la pieza nueva y la antigua:

Con lo que ya queda suficientemente bien.
Y colorín, colorado, otra ñapa que he apañado.
Espero que os guste.