Este mensaje no es para explicar ninguna técnica, es para entretener a cualquiera que se aburra.
En un taladro pasante de 6 mm y 40 mm de largo en hierro F1, me pongo a roscar con el portabrocas, agarrando los tres machos sucesivamente. Ya, quien quiera que me llame animal, y no se lo reprocharé. Pero los machos se te acaban rompiendo y quedando dentro a menudo. De todas maneras tengo un cabezal de roscado y aunque es mejor, tampoco se piense nadie que no se rompen los machos.
Bueno, eran 8 agujeros a roscar. Pasó bien el primer macho, el segundo también, pero el tercero se partió en el quinto agujero. Nada, a sacarlo a golpes. Un amigo mecánico con el que he perdido el contacto me dijo: "a veces salen, les das golpecitos y se van rompiento a trozos". Bueno, pues esa es la técnica, con una barra y un martillo.
La moraleja es que por querer ir rápido, te toca dedicar cuatro veces más tiempo en resolver un problema. Los trozos de macho roto siempre acaban saliendo, si se está dispuesto a dedicar el tiempo necesario, pero en un taller o indústria seguramente les compensa volver a hacer la pieza y considerar el dinero perdido como eso, pérdidas o gastos habituales, porque el tiempo es más caro.