Me he comprado un portátil, ya era hora.
La última vez que compré un ordenador, en este caso de sobremesa, fue por allá en 1996-1997. Procesador AMD K7, del cual no queda nada a no ser alguna unidad de disco que guardo no sé para qué. Desde entonces he tenido dos DELL, pentium III, siempre de segunda mano y portátiles, material desechado por una empresa, funcionando pero víctimas de la renovación de equipos. El primero tenía el monitor rajado de lado a lado, según sé, por culpa del manazas del usuario, que por manos tiene guantes de boxeo. Encontré un equipo idéntico en Ebay, muerto pero con el monitor en buen estado. Así que con un poco de bricolaje resucité el portátil. Aguantó el equipo 2-3 años, y le siguió otro DELL, esta vez en mejores condiciones y aún funcionando, aunque con señales de cansancio, pues un puerto USB ha fallecido, el monitor tiene algún pixel muerto que se detecta claramente como una línea vertical en pantalla, que si no te fijas no molesta demasiado, pero que ahí está. Un equipo que cada vez que actualizo un Mozilla o similar se vuelve más y más lento.
Bueno, pues en previsión de un nuevo fallecimiento del equipo ya era hora de ir a por uno nuevo, me dije, después de 15 años sin pasar por tiendas. Entonces he aprendido lo que es un i3, i5, i7 y otros códigos de la modernidad informática. Como doy muchas vueltas antes de gastar, y me conozco, sé que acabo agotado, así que después de múltiples paseos y acabando harto, me decidí por un equipo, del que no daré muchos datos más que nada porque no viene al caso y es una cuestión general el haberme encontrado características similares en lo que hay en los equipos de los comercios más visitados, sea Worten, Miró, Media Market, incluso Corte Inglés.
Mi queja es haberme encontrado esta democratización o popularización de diseños de portátiles que parece que hayan relegado los equipos populares a ser empleados como visores de películas. Estas pantallas panorámicas, estas superficies con este molesto efecto reflectante, este teclado numérico que no emplearé probablemente nunca, un "pad" que permite mover el puntero cuando no tiene un ratón conectado y que yo uso mucho, pero que está colocado un poco hacia el lado izquierdo y que parece ser un equipo diseñado para zurdos (yo no lo soy), unas teclas de función que ahora no están preparadas para funcionar en primer plano sinó que deben activarse con la pulsación previa de la tecla "Fn", cuando lo que está en primer plano son teclas para variar el brillo, volumen y ejecución de archivos multimedia, y que en general empleo mucho menos que las teclas de función F1-F12, que en los programas que empleo tienen un papel destacado. En fin, lo peor es la dificultad para encontrar una pantalla tirando a cuadrada, no panorámica. Hay que estar con la barra de desplazamiento contínuamente, sea que ojeas un pdf, un documento de texto, una página web, etc, porque cabe poca información en vertical. Por no hablar de esa definición vertical máxima de 768 píxeles, cuando aquellos antiguos DELL abarcaban 1.200. Malo para diseño, aunque alguien me dijo que aprovecha para abrir barras de herramientas y ponerlas lateralmente.
En fin, que se imponen los portátiles, si no buscas mucho o te gastas el doble o triple del precio medio de lo que se encuentra más fácilmente, preparados para gente que quiere ver películas, fotos, o yo que sé.
Será la democratización-popularización del consumo de estos artículos, que ha hecho desaparecer características en otros días habituales y que hoy se consideran para usos minoritarios. La pela es la pela y el mercado es el mercado. No sé si debí decidirme por un Acer que tenía una resolución vertical de 900 píxeles, que además era uno de los equipos más baratos que vi, pero por aquello de tener más RAM, potencia de procesador, disco duro, etc... Me queda el consuelo de conectar el equipo a la TV, pues la tarjeta gráfica permite trabajar a más resoución vertical si el monitor de salida lo admite. Pero no era la idea...