Creo (con perdón) que este hilo está mal enfocado desde el principio. Estás preguntando algo así como, "Para orientar al novato, ¿cual es la mejor talla y el mejor modelo de zapato?" Es, sencillamente, una pregunta que no tiene respuesta; mejor dicho, tiene miles de posibles y validas respuestas. Ruego me permitas hacer un par de apuntes para ver si podemos orientar el hilo de una forma más provechosa.
Si uno quiere iniciarse en el mundillo de la mecanización, antes de tocar una maquina por primera vez, tiene que tener claro unos conceptos mínimos (e.g. velocidad de corte, profundidad de corte, velocidad de avance, forma de herramienta, nociones de metalurgia, reglas básicas de seguridad, et al). Sin saber nada de esto, empezar a trastear con un torno o fresadora será frustrante como mínimo y peligroso en mucho casos. Entonces, la primera pregunta es:
¿Como principiante, como puedo adquirir los necesarios
conocimientos previos a la compra y/o uso de una maquina de arranque de metal? ¿Cuales son estos conocimientos?
Varias personas te han comentado que la maquina idónea varia en función a las tareas a realizar. Mientras la regla de oro es que uno siempre terminará deseando una maquina mayor, por eso de poder hacer trabajos pequeños en un torno grande pero difícilmente se consigan hacer trabajos grandes en un torno pequeño, la realidad es que para un uso ocasional del tipo aficionado, tener "demasiado" torno puede ser más peligroso que útil. La segunda pregunta es:
¿Que uso pienso que le voy a dar al torno? ¿Cuanto importa tener la posibilidad de hacer trabajos ocasionales que salgan de la escala habitual? ¿Cuales son las tolerancias habituales al que necesitaré trabajar? ¿Con que repetibilidad? (Por ejemplo, fabricar el cilindro de un motor Sterling requiere una tolerancia bastante ajustada, pero si solo fabricas un ejemplar, podrás adaptar el pistón "a medida" -- en este caso la precisión de la maquina es menos importante que si pretendes fabricar series grandes.)
Como dice el compañero, el "vil metal" (ese al que todos tenemos afición, pero poco vemos en casa) tiende establecer limites. Aparte de lo económico, hay que tener en cuenta las limitaciones de espacio, acústica y estructura (hay maquinas que no son aptos para instalarse en un ático por más espacio y dinero que tuviéramos disponible). Ten en cuenta que la maquina base es aproximadamente la mitad del coste inicial. Una fresadora sin pinzas, porta pinza, fresas, mordaza, etc. no te servirá de nada. Un taller (aunque sea casero) requiere una
instalación eléctrica aparte,
herramientas de medición y marcaje y un largo etcetera. Todo ello sin contar con el gasto en materia prima para ir haciendo los primeros trabajos. La tercera pregunta es:
¿Cuanto dinero estoy dispuesto a dedicar a esta afición? ¿Si no me gusta, cuanto importa que recupere por lo menos parte de mi inversión inicial?
Hay gente más mecánicamente hábil y hay gente más cauta (o torpe). En este mundillo hay gente que dedica una barbaridad de tiempo a la mejora y fabricación de herramientas y hay quien quiere sentarse para trabajar en algo concreto desde ya. Para muchos, el camino es el destino, pero para otros la herramienta es simplemente un medio que se usa para alcanzar un fin. La cuarta pregunta es:
¿Cuanto trabajo estoy dispuesto a dedicar a mantener y/o mejorar o restaurar una maquina? ¿Hasta donde alcanzan mis medios e habilidades? ¿Hasta que punto tengo la capacidad de diferenciar entre una ganga y una perdida de tiempo?
Creo que si eres capaz de responder a estas cuatro preguntas tendrás bastante idea de como enfocar tu primera compra. Sin embargo, si prefieres algo un poco más mascado, mi opinión personal (que vale casi su peso en garbanzos) es que el principiante que desea realizar trabajos de aprendizaje, algo de modelismo, motores pequeños de vapor o aire comprimido, etc. haría bien en comprar un 180X300 Chino del tipo Optimum, Warco, etc. Es una maquina que da un valor alto por su precio, será fácil de vender de segundo mano (recuperando, de media, entre 50-70% de su valor inicial) y no romperá la economía domestica en caso de una desgracia de aprendizaje. Como principiante no me metería en los berenjenales de la restauración de viejo hierro en un momento en el que el principiante tendría que estar adquiriendo habilidad práctica en el manejo del torno/fresadora. Obviamente, cada uno es libre de hacer lo que quiera (o lo que su señora le deja, por lo menos) pero creo que pájaro en mano vale más que cien volando.
p.d. Veo que Okabum me ha adelantado, diciendo casi lo mismo que yo. Río suena...