Yo tenía un amigo sevillano, aunque residente en Rute (Córdoba), inventor, que decía que no patentaba nada, pues en la Memoria de la invención has de poner lo que has inventado, etc. -en resumen, dar pistas- y que al final te la copiaban. Este señor (José García-Mauricio), verdadero inventor, fue el que me hizo interesarme por la mecánica. Vivía en una antigua fábrica de aceite a la entrada de Rute y poseía un taller bastante interesante. Inventó un sistema para extraer el aceite de oliva del caolín que se tiraba tras filtrar el aceite para el consumo. También un sistema de secado para los pimientos rojos. Era además radioaficionado, electrónico y tenía una gran maqueta de trenes. El pobre falleció.
En cuanto a la siesta cuartelaria, yo también soy un fanático.
Pepe.