Está bien lo del recordatorio porque a veces se nos va la pinza, je, je.
El nitruro y carburo de boro se utilizan de forma generalizada en los recubrimientos de herramientas. Pero es todo más simple que todo esto.
Antes de mecanizar esas garras hay que saber qué garras tenemos.
Si son “blandas” o de acero dulce no hay problema. Si son “duras” y por tanto están templadas, no merece la pena complicarse la vida: piedra al canto.
Es decir; con una Dremel o similar se monta una piedra o muela y se rectifican.
La técnica exacta dependerá de cada modelo de torno/plato y de nuestras posibilidades.
Pero…
Pero es que hay que preguntarse si realmente es necesario rectificar las garras.
Ya que a este paso puede parecer que es un trabajo poco menos que habitual.
De eso nada.
Rectificar las garras templadas de un torno es una labor que se hace de forma esporádica, para nada es algo cotidiano.
Se tarda mucho.
A veces hay que repetir y no quedan bien.
Seguramente es más efectivo comprar el repuesto (si lo hay)
Mientras se hace eso el torno no mecaniza otras cosas
Etc
Así que hay que tener claro el motivo y pensar si merece la pena ese mecanizado. Porque muchas veces, tanto las ranuras del plato como la espiral están tan mal o peor que las garras y por tanto perderemos el tiempo.
Un plato que se cuide un poco (engrase y no sobreapretar) dura muchísimo.
Y si la pieza no centra bien quizá una buena y cuidadosa técnica de apriete haga más que un rectificado de andar por casa a punta de herramienta de metal duro.
En fin, son opiniones.
Salud