Unas narices.
Yo he subido al coche a mi criatura. Dos vértebras menos.
Lo he bajado del coche. El hombro...
Lo he bajado al búnker, colapso de todo el organismo.
100 kilómetros ir y 100 volver eludiendo a los federales.
Mi ayudante, que había empezado a "celebrarlo" a las 8,30, otro bulto más.
En fin, sólo la felicidad de ver a mi criatura en su nuevo hogar me ha dado las fuerzas para seguir.
He tenido que dejarlo solito hasta mañana, pero bien arropado y con grasas y aceites cerca, por si tiene sed esta noche.
Mañana, cuando llegue, me despediré de esos que viven conmigo y que se empeñan en llamarse "familia" y me encerraré
con mi niño hasta el lunes.
Me han regalado 6.000 mm/mm 6.000 x 40 mm, de aluminio 2011.
Por cierto, a mí mo me importa que sea chino, y que tenga muchos defectos, yo, lo querré como a un hijo más.