Realmente el funcionamiento en todo este tipo de motores es muy parecido, pues se basan en la influencia de un cilindro sometido a cambios de presión de unos gases calentados alternativamente.
El trabajo desarrollado sigue los principios de Carnot, no pudiendo ir contra la segunda ley de la termodinámica y para vencer los momentos muertos y compensar la parte del tiempo del cilindro sometido a trabajo negativo, es decir, en el que hay que aportar, llevan un volante de inercia.
El tragallamas lleva la cámara de admisión abierta junto a la llama que de esta manera da la impresión de introducirse en la propia cámara del cilindro que se calienta.
Desde un punto de vista de belleza técnica, son muy bonitos. Desde un punto de vista de eficacia, son una birria, teniendo en cuenta que un motor de cuatro tiempos ciclo Otto tiene menos de un 30% de rendimiento; muy lejos de la turbina, aunque mucho más fáciles de fabricar que estas, sobre todo por cuestiones de temperatura de materiales.