Como quieres un deslizamiento suave y sin holguras, una buena opción es dejar las piezas con un deslizamiento pesado y después ensuavecerlas con pasta abrasiva. Eso corregirá las imperfecciones geométricas y mejorará la rugosidad.
Pon el vástago en el torno y aplica pasta en su punta. Haz girar el vástago a una velocidad lenta mientras metes el tubo en él lentamente, sin prisa. Mete una pequeña longitud del tubo y vuelve a sacar. Mete y saca, mete y saca y cada vez mete un poco más. Si notas que quiere agarrarse, sacalo, pon un poco de aceite y vuelve a empezar. La pasta se va agotando, o sea, que tendrás que volver a poner de vez en cuando.
Cuando ya hayas metido todo el tubo en el vástago, sacalo, limpia ambas piezas, ponles aceite y comprueba si la holgura y el deslizamiento es como tu quieres. Si es necesario, vuelve a poner pasta y vuelve a meter el tubo, ahora ya en toda su longitud y con un movimiento de vaiven mientras el vástago gira.
La pasta puede ser de corindón (óxido de aluminio), carburo de silicio o diamante. El tamaño de grano puede ser 400 si previamente has dejado un buen acabado.