Sinceramente, yo, el tambor con abrasivos sería lo último que intentaría, tuve durante un par de años una pulidora de tambor y la usaba para pulir minerales, había que dejarla horas y horas (días más bien) dando vueltas con abrasivos cada vez más finos, al final, lo que entraba como piedras llenas de aristas y sin brillo, salían brillando como espejos, pero totalmente redondeadas.
Antes probaría a granallar las piezas con diferentes abrasivos, empezando de más duro a más blando, para saber qué aspecto le da cada uno al Cobre, a lo mejor un primer granallado con vidrio para desbastar y un segundo granallado con polvo de cáscara de nuez lo deja aceptable, las superficies externas, se pueden pulir de manera manual ya que al ser más regulares, llevan menos tiempo que el interior de los bloques.