Bueno, pues por fin tengo terminadas las zapatas y el torno bien sujeto sobre ellas. Pero vamos poco a poco:
Como ya comenté, me preparé ocho piezas de tablero en forma de L para ponerlas bajo las esquinas de las patas, de forma que hagan de encofrado superior, de manera que la cara superior de las zapatas quede perfectamente paralela a la cara inferior de las patas. Al menos en la zona de las esquinas, que es la única que irá apoyada.
Una vez recortadas estas "eles", tras comprobar que había pequeñas diferencias de espesor, les doy a todas una pasadita con la fresadora, para lo que me preparo unos listones de madera que sujeten las piezas a la mesa. Lógicamente mejor serían en acero, pero para esta aplicación sobra con hacerlas en madera, que es mucho más cómodo y rápido de hacer:

Las pletinitas de hierro sirven como bielas que aprietan la pieza horizontalmente, pero también algo hacia abajo, para que la pieza se pegue a la mesa.
Los palillos alargados los usé para sujetar en el aire estas pletinitas mientras montaba la pieza. Luego, una vez prieta, los retiraba con cuidado. Con unas fotos del montaje durante el fresado se ve todo mejor. En esta primera, el listoncito que asoma por la derecha hace de cuña de apriete, al deslizar sobre la otra, que también está acuñada:

Y otra más:

Tras este fresado, midiendo con el micrómetro, todos los espesores coincidían con diferencias menores de 2 centésimas.
Luego toca levantar un poco el torno y nivelarlo. Para esto, como ya comenté, usé tres tornillos que actuando sobre tres tuercas encastradas en los listones sobre los que descansa el torno, asoman por abajo, empujando todo el conjunto hacia arriba. Actuando sobre ellos se nivela el torno perfectamente. Dos están situados en los extremos del listón bajo la pata del cabezal y el tercero en la zona central del de la pata del contrapunto, en el plano vertical medio de la bancada, para evitar torsiones en ella:

El que está en el interior de la pata del contrapunto:

Y los dos tornillos de la pata del cabezal, junto con una serie de listones que preparé para sujetar las "eles". Ya colocado todo, con el encofrado, listo para hormigonar:

Para nivelarlo bien, usé este nivel de precisión, que compré de segunda mano, por Internet, hace unos meses. Es capaz de "ver" desniveles de solo dos centésimas de mm por metro. La leche.

y lo mismo en la dirección transversal:

Y finalmente, empiezo el hormigonado:

Asegurándome de que el mortero llegaba a todos los rincones y, de que rellenaba bien el espacio bajo las eles

Y así lo he dejado quieto unos días, mientras fraguaba bien el mortero:

Mientras tanto, he ido preparando estas otras eles de goma, de unos 3mm de espesor cada una, de las que pondré tres en cada esquina:

Pasados unos días, he retirado los encofrados:

Comprobando que el hormigonado presentaba algunos defectos (pequeños huecos, a los que no llegó el motero), que corregiré más adelante. Es lo que pasa por no tener vibrador, como en las obras.
Volviendo a actuar sobre los tornillos, levanto todo el torno unos milímetros y saco las eles de tablero de las esquinas:

Limpio bien, para evitar que queden piedrillas sueltas:

Y coloco las eles de goma donde estuvieron las de tablero:

Luego, aflojando los tres tornillos de nivelado, hice que descendiese el torno, descansando suavemente sobre las eles de goma.
A continuación me preparo unas arandelas de goma, para lo que serán los "silent-blocs" caseros que sujetarán desde arriba, ensartados en los ocho espárragos. La arandelas podría haberlas recortado con las tijeras, como hice con las eles, pero por aquello de probar, veo que se taladran y tornean perfectamente, a condición de afilar brocas y cuchilla con un ángulo de filo muy agudo. Aquí se ve un sandwich con la mitad de ellas, montadas sobre un tornillo de 16, listas para tornear entre plato y punto. En primer plano la otra mitad, ya terminadas:

Las mismas, durante su cilindrado, con una cuchilla que tenía por ahí, de las de avanzar hacia la derecha, a la que afilé con un filo muy agudo:

Aquí las arandelas ya torneadas, junto con la maraña de viruta de goma y dos de las 16 arandelas metálicas, de 50 mm de diámetro, con las que montaré los silent-blocs:

Repasando los defectos del hormigonado, con un poco de mortero. En esta foto se aprecia como los taladros de las esquinas quedaron bien centrados con los espárragos dejados en las zapatas:

Pintando las patas y montando los silent-blocs, cada uno tiene, entre las arandelas metálicas extremas, cuatro de las de goma. En esta foto se ve el taco lateral que he dejado en el borde exterior de cada pata (aparte del listón largo para el nivelado). Su misión es la de "reservar" el hueco en el que poder meter la palanca, el día que haya que retirar el torno, que espero que sea dentro de muuuuchos años.

Apriete final moderado de las tuercas: algo menos de una vuelta completa a cada una, con lo que las suelas han pasado de 8,75 mm a poco más de 7. Y finalmente, cada una asegurada con una contratuerca, bien apretada una contra la otra:

Aspecto final:

Ya solo me queda preparar unos listoncitos de madera para tapar los huecos entre zapatas, patas y eles, que sellaré con un poco de silicona, para impedir que se pueda meter porquería en el interior de las patas.
Tras ello, he hecho una prueba tronzando un recorte de barra de acero y he comprobado que el torno se comporta mucho mejor, con muchas menos vibraciones. La mejoría ha sido enorme, comparando con cómo se comportaba cuando lo tuve en medio del taller, simplemente subido en los listones de madera.
De hecho mi idea inicial era la de hormigonar las zapatas contra el propio metal de las patas (estando el torno en el aire sobre los listones y tornillos), de forma que las patas quedasen perfectamente empotradas en el hormigón de las zapatas.
Pero Paco, el que me vendió la fresadora, me dijo que no lo hiciese así, porque me arriesgaba a transmitir vibraciones a todo el edificio, que podrían percibirse en las viviendas y, ante esta posibilidad y para evitar conflictos con los vecinos, opté por esta otra solución (la de las suelas de goma y los silent-blocs superiores) y creo que ha sido todo un acierto: el torno ha quedado perfectamente nivelado, libre de torsiones, muy bien sujeto y, a la vez, con una cierta capacidad de amortiguación de vibraciones.