Chulo es y ganas tengo de verlo en vivo para apreciarlo mejor.
Lo que imagino es que el abridor acabará en el cajón de la cocina, y se usará, pero cada vez menos porque ya casi todo lo hacen con plan latas y abrefacil (por desgracia).
Lo bueno del regalo es que lo puedan usar en los talleres y la persona lo suela tener encima como una herramienta útil y que cuando vaya a hacer algo se acuerde de esa herramienta y heche mano del bolsillo, o cajón de herramientas, o algún útil para la mesa del despacho donde lo vea cuando esté frente al ordenador, no se si me explico.
Saludos
José