…y CAP 05
Ya dije hace unos años, en el capítulo 01, que en la primera observación del reloj comprobé que el volante estaba alabeado. Esto quiere decir que el plano de giro no estaba perfectamente perpendicular al eje. Para solucionarlo montamos el conjunto volante/eje en un compás centrador como vemos en la foto. Es un útil que permite sujetar el conjunto del volante por los pivotes, sin hacer presión, para que gire libremente. De eso se encarga el tornillo con contratuerca. Después podemos desplazar un índice para que actúe como referencia del descentramiento. Cuando vemos en qué sentido esta descentrado forzamos, como siempre con mucho tacto, con el dedo índice al volante en el sentido contrario dando pequeños tirones para conseguir que el lugar donde se ha “clavado” el volante ceda un poco. En este caso un brazo del volante estaba un poco doblado y he tenido que desmontar la espiral (hairspring) para centrar el volante en la mesa de la punzonadora. La espiral entra a presión en el eje por medio de la virola. Esta es el anillo de metal que está en el centro de la espiral con una ranura radial para que pueda abrirse. La espiral va sujeta, ¡locura total!, a la virola en un taladro pasante paralelo a la misma y por medio de un pasador. La espiral es el elemento regulador del tiempo, el más delicado de todo el reloj y el que más problemas nos da a los principiantes. He desgraciado “algunos” movimientos por falta de tacto. Aunque yo creo que no es por falta de tacto sino de “oficio”. Una vez que “aprendes” cómo sujetar para manipular el conjunto volante-puente, que van unidos como veremos después, desaparecen gran parte de los problemas. Bueno
Tor he caído en el insulto preferido de Haddok: el
anacoluto, y me he perdido en el discurso…A ver ¿Por donde íbamos? De una forma u otra hemos centrado el volante y le restituimos la espiral, tratando que en estado de reposo la parte de impulso del conjunto volante “apunte” al eje del áncora y de esa forma conseguir iguales batidos a ambos lados.


Aquí se ha terminado la 1ª parte de la reparación. A continuación, para comprobar que todo está bien, monto de nuevo el movimiento completo sin el volante, aceito los ejes provisionalmente y compruebo que el tren funciona hasta el áncora. Dando dos vueltas de ”cuerda” a la corona, se comprueba que nuestra rueda de escape recuperada manda fuerza al áncora; para ello, con un destornillador finito la empujamos levemente y comprobamos que en un lugar del arco recorrido salta sola hasta parar contra la espiga de detención. La rueda de escape ha hecho resbalar la espiga del áncora sobre la cara de impulso y la otra espiga ha caído en la cara de detención. Lo hacemos a la inversa y todo sigue bien. Si lo hacemos 15 veces habremos comprobado todos los dientes de la rueda de escape. Y llega el momento de colocar el “corazón”. Tarea delicada en la que me extenderé (¡horror más!) en el montaje definitivo. Sólo decir que un aviso de que todo está muy bien, es la “voluntad” de latir que tiene el volante y que le hace, a veces, comenzar a batir antes de estar totalmente colocado como podremos ver en el video final.
Bueno a continuación yo, y desconozco lo que hacen los profesionales, desmonto absolutamente todo y lo preparo para una limpieza. En una benzinera coloco todo aquello que pueda tener restos de grasa o aceite. La benzinera se llenaba naturalmente con benzina pero esta ya no se encuentra. Antiguamente he visto utilizar gasolina pero no se lo aconsejo a nadie pues ahora lleva aditivos para estropear los motores y que haya que comprar un coche nuevo y de esa forma mantener esta “máquina” absurda. La gasolina ahora es corrosiva. Se utiliza Heptano. Hemos colocado todas las piezas dentro del heptano menos el muelle real y la espiral que se tratan por separado. La espiral se sumerge en tricloroetileno y el muelle real se limpia con un trapito que no deje hilachas. También utilizo una “formula magistral” a base de ácido oleico, amoniaco, acetona y algo más que no recuerdo. La he probado pero os aseguro que no “coloca” casi nada, sin embargo deja las piezas bastante bien: algo es algo.

Una vez secas las piezas comenzamos el montaje.

El montaje se hace sobre un soporte especial para evitar tocar mucho con los dedos. Lo siguiente sería una secuencia casi lógica del proceso.


La espiral tiene un capítulo aparte. En la siguiente foto podemos ver la espiral presentada. Ha pasado por el orificio del pitón y a la derecha está el perno cónico con el que se aprieta. La longitud del resorte da el período de oscilación, pero es una locura de difícil explicación porque la longitud puede variar según la espiral se contraiga o se expanda. La longitud efectiva la dará la “bota” (tiene forma de ese tipo de calzado) que está en la raqueta y su espiga. La vemos en el sector de 120º de la derecha. Está desplazada y se puede adivinar una espiga que está entre la última espira y la bota como se puede ver en las siguientes fotos:

Si alguien tiene interés le podría explicar lo que pasa en ese lugar pero es laaargo. Se aprecia cómo se ha contrapesado, rudamente, el volante a base de quitar material.
He restaurado un poco la esfera con NURAL 26.
Unas imágenes animadas de parte del proceso y al final nuestro reloj pampeano funcionando. Habrá que darle algunos toques para volverlo un poco al “tiempo”.
gaucho's pocketwatchEl gaucho me ha dado las gracias. Ha intentado arrastrarme para llevarme a un boliche pero he declinado la invitación: no me fío de la mezcla alcohol-boleadoras. De cualquier forma y casi por arte de magia, el gaucho ha sacado un bombo, que me ha entregado, y ha cogido una guitarra él, después nos hemos marcado unas chacareras añorando el norte. Yo habría preferido una samba, que no un samba.
Y con esto doy por terminado este post y casi termino, extenuado, yo: el próximo no será sobre relojería. Espero que os haya servido aunque sea para entreteneros, yo doy fe de que he estado muy, muy entretenido.
Saludos
Dédalo